El Faro ( Capítulo 2 ¿ Y si…? – estracto)
¿ Y si aquel día no hubiera ido a clase? ¿ Y si en aquel preciso momento yo no hubiera estado subiendo las escaleras y hubiera cogido el ascensor?¿ y si aquel día no hubiera discutido otra vez con mi novia?¿ Y si en vez de ir solo, escuchando música, huyendo de cualquier conversación que me distrajera de mi tristeza?¿ Y si no hubiera visto sus increíbles ojos negros observando mi melancolía?¿ Y si no nos hubiéramos quedado paralizados mirándonos el uno al otro en medio de aquellas escaleras? ¿ Y si su delgadez extrema y las lágrimas de sus ojos no me hubieran roto el corazón?¿ Y si yo no la hubiera seguido a la cafetería de la última planta? ¿ Y si no nos hubiéramos sentado juntos, el uno al lado del otro, con nuestras cabezas a medio centímetro?¿Y si no me hubiera preguntado con aquella voz débil y yo no hubiera estado escuchando a Anthony and the Johnsons y ella no me hubiera pedido un auricular?¿ Y si no nos hubieramos quedado allí juntos, con su mano entrelazandose a la mia escuchando la música en medio del ruido de fondo de la cafetería?
¿ Y si no la hubiera besado mientras todo esto ocurría y no hubiera notado su corazón acelerar el ritmo del mio?
No vimos a nadie, aunque sabíamos que éramos observados. Nada nos importó que aquel momento tuviera tanta repercusión en nuestras vidas. Nunca hasta aquel momento había notado un amor tan arrollador que taponó mis pulmones y mi cerebro, y cualquier capacidad de discernir. Sólo hablaba el corazón y la piel de sus manos y la voz de Anthony.
Mi novia no tardó en enterarse, sólo unos minutos, y minutos más tarde decidió dejarme. Poco me importó. Ni un sólo momento tuve la duda de que la intensidad de aquel amor fugaz en la cafetería me había atrapado para no dejarme escapar jamás.
Al día siguiente la busqué pero ella se había desvanecido, pregunté por la Universidad pero nadie parecía conocerla, a nadie le sonaba el nombre de Iris, ni su aspecto, ni su olor.
¿ Y si no hubiera desaparecido? ¿ Y si su aroma, su sabor, su voz, su karma no se hubiera quedado pegado a mi alma?
Cada día la buscaba, buscaba un encuentro fortuíto, buscaba sus ojos y su piel morena casi esquelética, su mano aterciopelada y sus labios. La busqué durante mucho tiempo, en clase, en la cafetería, en el metro, en la calle, en los conciertos de Anthony & the Johnsons.
Jamás la encontré. ¿ Jamás? (…)
