El ignorante: El camino de Pulgarcito

Las noticias nos despiertan cada mañana dándonos una bofetada en la cara a la generación del baby boom. Destinados a ser la primera generación culta, hábil, JASP, rica y sin miedo a salir más allá de nuestras fronteras para demostrar al mundo que en el Sur de Europa,  no sólo sabemos hacer las cosas bien, sino, además hacerlas bien a nuestra manera, estamos fracasando no tanto en dar cuenta con nuestro hambre de prosperidad sino en habernos equivocado en nuestro objetivo.  Diariamente  nos vamos dejando conducir hacia las profundidades de la  noche, su noche, no la nuestra, sin luz, sin guía, sin brújula, como si fuéramos unos pobres borregos camino del matadero, para que no sepamos deshacer ese camino de espinas y debamos ser rescatados.

La memoria es vaga, se empieza a olvidar que antes de que en el mundo se mataran los unos a los otros, aquí ya lo habíamos hecho, con una eficacia y crueldad sin parangón.  A falta de un enemigo externo, nos inventamos una guerra fraticida  tanto más cruel que la de los campos europeos y euro-asiáticos sembrados de Panzers. Pero tras tanta destrucción, sin la ayuda de nadie y con el serio agravante de una dictadura de pandereta y peineta  resurgimos de los escombros, del odio, reconstruyendo las ruinas de un país destrozado, herido y atemorizado por el yugo fascista. Europa tuvo un plan Marshall, nosotros no, pero aún así, fuimos capaces de volver a mirar a la cara a la bandera azul. Eso sí, con una meta equivocada que  nos toca pagar ahora. Por jugar a su juego, nos quieren volver a dominar y que seamos teutones, Mallorca es alemana decía el diario Bild.  Hitler quiso una sola Europa, dominada por la raza y el odio, donde cada región de ese imperio pangermánico, tuviera una sola moneda y un solo canciller. Cada región de ese supuesto Estado europeo-germánico debía dedicarse a una actividad económica. ¿A alguien le suena? Mientras sigamos persiguiendo los mismos objetivos y una riqueza no sólo material sino limitada, seguiremos peleándonos con crueldad entre nosotros.

Nos hemos vuelto a equivocar, admitámoslo. Nos hemos equivocado al buscar una escala de valores denostada por el propio tiempo y por la historia del hombre. Tenemos el deber de empezar una revolución diferente, pacífica, en búsqueda de unos valores humanitarios y consecuentes. La realidad de la búsqueda de la riqueza, de la acaparación material nos destruirá. Mientras el hombre sólo busque el progreso y la riqueza material que es limitada, habrá naciones enfrentadas, hombres asesinados, guerras y odio. Einstein dijo algo parecido a que era de locos  querer conseguir algo diferente, haciendo siempre lo mismo. Esa es la historia de la humanidad, a qué esperamos a enfrentarnos al poder y demostrarles que ya no cuentan con nosotros. Enseñémosle al mundo que otra realidad es posible, no nos dejemos conducir por otros que necesitan que les necesitemos.

Parafraseando a Jorge Drexler, ese moro judío que vive entre los cristianos, ” no hay pueblo que no se halla creído el pueblo elegido”. Si hay algo que nos pueden enseñar los mayores, a parte de cómo hacer un injerto de cerezo o de como arriar una vela si vas demasiado escorado, es que durante generaciones, la evolución ha venido precedida por una revolución y que toda revolución ha pretendido ser acallada por los que tenían el poder. Toda revolución, una vez acaparado el poder ha muerto fagocitada por sus propios principios y por querer mantenerse. Hay que aprender a  relativizar y a revolucionar los tiempos que vivimos para acabar entendiendo que la única revolución que hay que perseguir es la de los guerreros de la luz. Mientras no entendamos eso, estamos condenados a condenar a nuestros hijos a vivir en una tierra llena de odio y de miedo. Mientras tanto, no estaría mal aprender, como Pulgarcito a volver a casa en medio de esta noche en la que nos tienen metidos, no dejarnos engañar y volver a creer en nuestro poder. No hay estado en  el mundo que sea superior a ningún otro y si queremos seguir adelante, mejor será que tiremos los mapas y las cartas navales, rompamos las brújulas y nos hagamos a la mar, guiados sólo por las estrellas en busca de la auténtica verdad.

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~ por ferranmartinez en junio 4, 2012.

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