La reunión de ventas de los lunes

•abril 3, 2012 • Dejar un comentario

1ª hora de la mañana, en una sala de reuniones de una empresa de ventas de seguros. Es lunes y el director comercial ha reunido a todo el equipo de ventas para darles una charla para intentar mejorar los resultados.

DIRECTOR COMERCIAL
(a gritos y teatralmente)
…mirad, así no vamos bien. Las ventas de este año no están por debajo del mínimo permitido, están en el fondo de la pecera, sin agua, agonizando. Los pobres pececillos agitan con espasmos sus colas por falta del agua que le habéis quitado. Este es el peor año desde que se fundó la empresa. Debéis saber que tenemos el culo al aire, en pompa y preparado para que se nos follen a todos. Sin vaselina!!! Y a mi no me gusta que me den por el culo y menos sin haberme pagado la cena antes y mucho menos por vuestra culpa.
Mira en un post-it que tiene sobre su mesa y lee.
Antonio Toro

Mira buscando entre el grupo de comerciales y ve a un chico de unos 30 años que levanta la mano.

DIRECTOR COMERCIAL
(a gritos)
Felicidades. Eres con diferencia nuestro peor trabajador. La vergüenza de los vendedores de seguros del mundo. Eres un ejemplo, un caso clínico de lo que no hay que hacer. Vas a salir en los manuales de ventas para saber lo que no hay que hacer. Enhorabuena está despedido, a la puta calle. Sal pitando de aquí si no quieres que te baje los pantalones yo mismo.
Al resto, si no queréis pasar a ser miembros de la mayor empresa de este país y chupar de la teta del INEM, ya os podéis poner las pilas.
Hoy es lunes. Si este viernes no se nota una mejora exponencial en vuestra ventas, caerán más cabezas. Haced lo que queráis. Mentid, chantajear, acosar, aparcar cualquier tipo de escrúpulo en vuestra casa. Si llamáis y se pone al aparato una dulce ancianita, no tengáis piedad. Acorraladla, acosadla hasta que tenga tanto miedo que asegure todo. Sus estampitas, los dientes, el camastro y hasta su virginidad y la de sus dulces nietas. ¿ Lo he dejado claro?

El grupo de ventas, perplejo, escondido en sus sillas de escuela, esboza un tímido sí.

DIRECTOR COMERCIAL
(a gritos)
No os oigo borregos.

GRUPO DE VENTAS
( al unísono)
Sí!!!

DIRECTOR COMERCIAL
(a gritos)
No os oigo. ¿Así pensáis acorralar a los clientes? ¿ Qué vais a hacer?

EL GRUPO DE VENTAS
Acorralar, Acosar, vender, vender, vender!!!

DIRECTOR COMERCIAL
(a gritos)
Eso es matad si es necesario, no quiero ver que vais al lavabo, ni junto a la máquina de café. Dormid aqui si es necesario.

UNA VOZ DEL GRUPO
Pero yo tengo hora con el médico, puedo ir a…

DIRECTOR COMERCIAL
(a gritos)
¿Quién ha dicho eso?

Todos miran hacia un lado a una mujer embarazada que está a un lado.
El director se le acerca de un salto y se le pone encima casi tocándola.

DIRECTOR COMERCIAL
(con sarcasmo)
¿a qué bonita, a apuntarte al paro?
(Ahora grita)
Vas a quedarte aquí hasta haber vendido tu cuota. Y si se te ocurre dar a luz, te levantas, vas al lavabo, lo tienes , lo lías con el papel del bocata y sigues vendiendo. ¿Estamos?
El resto, venga largo de aqui, ya he perdido suficiente tiempo con vuestras feas caras. Quiero ver como sale humo de los teléfonos, quiero que borréis los números de los teclados. VENGA!!!!

El grupo de ventas se levanta y sale raudo y torpe de la sala, tropezando entre ellos tratando de evitar las manos del Director Comercial que trata de amenazarlos como si fuera un boxeador.

DIRECTOR COMERCIAL
(a gritos)
Venga zánganos!!! A vender.

PD: ASI, PASA LO QUE PASA, ¿NO?

El ignorante: Se busca personal para campaña de telemarketing

•abril 3, 2012 • Dejar un comentario

La realidad, en ocasiones, es más cruda que cualquiera de las situaciones que los escritores y guionistas inventamos para darle forma y contenido a las historias que creamos. Este recorte pertenece a una conversación telefónica que mantuve ayer por la mañana con un teleoperador/vendedor telefónico de la empresa Caprabo. Tras una breve presentación de la empresa y de una nueva campaña para los clientes de la tarjeta caprabo, la cual no recordaba ni haber dado de alta, empezó la conversación.

Vendedor de caprabo
Sr. Martínez, ¿ está usted casado?

Yo
Sí.

Vendedor de caprabo
¿ Tiene hijos?

Yo
No le voy a dar esa información

Vendedor de caprabo
Voy a suponer que sí.¿ Tiene pensado ir de vacaciones la próxima Semana Santa?

Yo
Bueno…quizás vayamos a algún lado. Sí.

Vendedor de caprabo
Bien hecho. Le felicito por que sólo para usuarios de la tarjeta Caprabo tiene un obsequio de 10 euros en su próxima compra en Caprabo y se puede beneficiar de una muy buena opción con una póliza de seguros…

Yo
No me interesa, ya estoy cubierto.

Vendedor de caprabo
Déjeme que le explique.

Yo
Bueno, siga pero no tengo mucho tiempo.

Vendedor de caprabo
(atención al gancho con el que me intenta colar la compra del seguro)
Imáginese que esta semana santa, usted se va de vacaciones con su mujer y con sus hijos, tiene un accidente y usted o su mujer muere…

Al oír esas palabras y esa manera tan burda de querer venderme un seguro de accidentes le colgué el teléfono. Soprendido por cómo alguien te puede llamar a tu móvil personal y tratar de acojonarte de esa manera.

A los 20 segundos, todavía estaba flipando en colores, volvió a llamar. Contesté a su llamada pero esta vez no le dejé hablar.

Yo
No me vuelva a llamar. Como vuelva a tener una llamada desde su empresa, voy a denunciarles.

Vendedor de caprabo
Pero… Sr Martínez, qué ha pasado, estábamos manteniendo una conversación amistosa. Si usted o su mujer muere en un accidente puede GANAR hasta 35000 euros. No me cuelgue, tengo familia, yo también tengo derecho a ganarme la vida…

Lo que vino a partir de este punto es irreproducible. Le dirigí todo tipo de improperios e insultos y le colgué. Volvió a llamar pero esta vez ya no contesté.

Estoy de acuerdo en que la crisis está marcando los modos de venta y las estrategias, mucho más agresivas. Estoy seguro que este pobre personaje lo habían sometido a la sesión semanal de motivación de las ventas, a gritos. Pero me pregunto si hay alguien que les compre un solo seguro con esos argumentos. Quizás sí, quizás el raro soy yo.

Alejandra y Manuel

•febrero 28, 2012 • Dejar un comentario

El silencio de la casa antes de amanecer es absoluto, en unos minutos la tranquilidad, la oscuridad de la habitación, la respiración profunda y acompasada se verá interrumpida por la irrupción de la actividad de despertadores, duchas y radios repitiendo la misma información de servicio. El olor a café y a tostadas, los exprimidores de zumo que giran extrayendo el jugo naranja, elixir de vida, esencia invisible del escudo protector contra los implacables ataques de mocos, toses y virus.
Es el día de la marmota, bienvenido a un nuevo día idéntico, todo se repite. Levántate, haz lo mismo que ayer, que anteayer, que la semana pasada. ¿Qué día es? ¡ Qué más da! Es el día de la marmota. ¿Qué día es? Es igual, la ciudad está a punto de despertarse vibrante, limpia, fresca y renovada. Espera paciente al tráfico, a que se abran los hornos, a los primeros visitantes de sus aceras que rápidos se dirigen a sus trabajos. La ciudad ignorada durante toda la noche desde los hogares de los habitantes zombies, atiende calma, silenciosa, virginal y blanquecina a que un día más nuestros pies le den ese maquillaje gris de la actividad humana, mecánica y motorizada.
La noche anterior cada habitante se retiró a descansar olvidando las calles que han usado como meretriz de nuestra actividad, convirtiéndolas durante las horas REM en una ciudad fantasma, en una amante maltratada a la que se deja abandonada, frustrada y sucia una vez acabada la lujuria cotidiana. A partir de ese momento cada piso flotará inerte en un mundo a parte , ajeno a lo que ocurre fuera de sus cuatro paredes, ignorando que forma parte de la urbe, como si se tratara de una nave que nos llevara lejos de la realidad hasta que, al despertar, volviera a su lugar para que las calles nos adopten un día más sin importar lo mal amantes que fuimos el día anterior. La ciudad atiende expectante al nuevo día para volver a abrazarnos y acogernos, despierta a nuestro son y nos sirve de plataforma lunar para ayudarnos a cumplir nuestra rutina y nuestros sueños.

La ciudad despierta rutinaria.

Alejandra y Manuel duermen abrazados, respirando el mismo aliento, hinchando sus cuerpos al mismo compás como los buenos amantes, esperando el desflore del día, el sol poniente anaranjado.

– Despiértate cariño.

El despertador suena como cada mañana, un minuto más tarde que la voz de Alejandra, ” bon dia son les 7 del matí”, Manuel se da una vuelta, le da un golpe al depertador apagándolo y se hace el remolón.
– Venga, no podemos llegar tarde.
– Déjame cinco minutos más, mientras se prepara el café.
– Sabes que no lo voy a hacer. Va, pon los pies en el suelo frío, verás como así te despiertas.
Ale se acerca a Manuel, suavemente, coloca su liviano peso apoyado sobre su cintura, acaricia su pelo y sopla suavemente sobre su frente mientras lo observa y huele su aliento caliente. Lo besa, Manuel todavía está con los ojos cerrados esbozando una sonrisa, intenta palpar el cuerpo desnudo de Ale pero ella, escurridiza, empieza a jugar y de un tirón lo destapa haciendo volar el edredón a la otra punta de la habitación. Manuel se ha quedado desnudo sobre la cama.
– Ya está bien Ale, cada día me tienes que despertar así. Venga dame el edredón.
Alejandra, lejos de hacerle caso, salta juguetona sobre la cama de pie, como una niña pequeña, riendo:
– venga perezoso, venga perezoso, venga perezoso.
Manuel baila saltando inerte e involuntariamente sobre la cama al son caprichoso de los botes de Ale hasta que cae al suelo helado.

Manuel se queda allí pertrecho, quieto, doliéndose del golpe, observa furioso a Alejandra saltar y reír. Los rayos de sol que se cuelan furtivos por una de las rendijas de las portezuelas de las ventanas iluminan su pelo largo, la belleza de la escena calma la tempestad dentro del pecho de Manuel.
El despertador despierta a Manuel de la escena sabiendo que no le queda otra salida, se da por vencido, se levanta del suelo doliéndose del golpe.
– Ya está bien Ale, cada mañana me despiertas a saco. ¿ Sabes que dicen que para tener un buen día es necesario despertar poco a poco, suavemente? Esto me podría causar un trauma.
– Sí, sí, claro. Para ti, suavemente significa al mediodía.
Manuel busca medio a tientas, con los ojos medio abiertos, la camiseta que se quitó ayer y que utiliza de pijama. La huele y piensa en Ale que le sigue haciendo señas desde la puerta de la habitación ara que se mueva. Ignora el teatro de Ale, se gira y abre un poco más la ventana para ver cómo amanece el día por encima de los edificios . Observa el cielo y poco a poco se acostumbra a la tenue luz del alba que empieza a morir. Ale, se le acerca por detrás y lo rodea con sus brazos blancos para abrazarlo y besarlo.
– Buenos días.

I don’t like Mondays

•febrero 13, 2012 • Dejar un comentario

Hace frío, la casa se queda vacía a esta hora. Después de la compañía de tu calor durante todo el fin de semana, estas primeras horas del lunes, el silencio viene a ocupar el espacio que dejas. Me quedo morando en esta casa, encadenado a estas paredes que pinté hace tres años. Ahora, estos techos de más de cuatro metros se me tiran encima, la lúgubre égida que, lejos de protegerme, impide que a mi pecho llegue aire suficiente. Vago por el pasillo, buscando la luz que contigo se ha ido. Como la de un ánima en pena, mi presencia es imperceptible para nadie. Los sonidos de hace tan solo unas horas, han abandonado el nido, yéndose a la calle, llena de bullicio.
Tell me why I don’t like Mondays. El termostato de la calefacción, programada al mínimo, no hace más que saltar. No nota mi calor, pero es la única compañía. Enciendo la radio y paso de puntitas por el dial para no escuchar la voz extraña de los que no hacen más que hablar de crisis. La gran mentira, la peor de las burbujas que nos han hecho creer para reducir nuestra esencia aún más. Radio 3 ya no es lo que era.
Esta condena que yo ya daba por cumplida, me sigue apretando con sus grilletes asidos a mis muñecas.
Salgo a la calle persiguiendo un poco de luz, cobrar color, aferrarme a la vida, pero sigo siendo invisible en la urbe deshumanizada. Todo el mundo tiene miedo, todo el mundo te puede hacer daño, ni una sonrisa, ni una mirada, todo el mundo estropeando las infinitas posibilidades que tenemos a un pensamiento colectivo positivo de distancia. Nunca hemos tenido tanto, nunca hemos sido tan infelices. Y sólo nos damos cuenta cuando alguien traspasa y nos damos de morros con la futilidad de una vida dedicada a dioses traidores.
I don’t like Mondays. Por qué te vas llevándote de mi lado toda esperanza en mi mismo, abandonándome a mi propia suerte educada en el barrio del “prohibido luchar por tu sueño”. Sólo contigo el sueño es posible, sólo contigo la condena es sólo un escalón más hacia el Dorado, sólo contigo el camino empedrado es llevadero, solo contigo tiene sentido. Ahí radica mi mejor pensamiento, la energía primigenia que me motiva cuando te siento cerca.

The King of Shadows ( parte 2)

•febrero 3, 2012 • Dejar un comentario

Eric no parecía un mal tipo. Pero yo iba a estar en alerta, me iba a fijar muy bien en sus movimientos y en sus comentarios. La mirada que improvisaba Amanda, un tanto felina, era una suerte de embrujo en el que Eric cayó. Desde el primer momento, se quedó mirándola como te quedas mirando la serpiente antes de que te clave sus colmillos llenos de veneno. Hipnotizado y sin apartar sus ojos de la diosa inició el rito de cortejo. Su semblante inocente había mutado en el de un pavo real, a su paso todo el mundo se apartaba. Al llegar donde estaba Amanda, se detuvo sin decir nada, sin apartar sus ojos de ella, alargó su brazo, Amanda le dio su mano y arrimó su cuerpo de respiración acelerada, de contenida alegría, de sudor suave y dejó que él la acariciara con su mano derecha. Palpó su espalda, sus hombros, hizo remolinos con su pelo encarnado, besó su mejilla, rozó sus pechos levemente y acabó abrazándola con sus dos brazos dejando descansar sus manos al final de su espalda perfecta.
Yo estaba vencido, dolido hasta el punto más profundo de mi cuerpo. En cinco minutos él había conseguido todo lo que yo jamás tendría.
Había llegado el momento de cumplir mi pacto silencioso, lo que tanto había temido. Era el momento de desaparecer del todo. A partir de aquel instante yo dejaría de existir. Sólo me quedaba comprobar si Eric cumplía el requisito, la única esperanza que me mantenía firme. Por suerte para mis doloridos ojos, aquella noche la cosa no pasó de aquellos bailes previos al apareamiento. Dejé que Amanda volviera sola a casa e hice lo que mejor sabía hacer. Esperar, escuchar, esconderme en la oscuridad de la noche.
Eric se tomó una copa, hizo una llamada, saludó a algunos conocidos que le habían visto con mi amada y se dispuso a marcharse. El primer error que cometió, referirse a venus con un tono desdeñoso, despectivo. El segundo error referirse a Amanda como su próxima conquista.
Cuando un león ataca a su víctima, lo primero que hace es embestirlo por sorpresa, sin que a la víctima le dé tiempo de reaccionar. Una vez lo tiene sometido, lo clava al suelo con sus zarpas, lanza repetidas dentelladas buscando la vía de sangre principal de su presa y deja que vaya perdiendo el sentido. Si cree que la pieza que está a tiempo de devorar ha muerto, aparta sus enormes zarpas y comprueba si se mueve. No hay mayor crueldad, pues si en ese momento la presa se mueve creyéndose libre, el león lo remata con otra embestida de sus colmillos. Una vez seguro del tránsito del que va a ser su banquete, lo empieza a devorar desgarrando, carne, piel, huesos y tendones.

Cuando Eric se subió al coche, ebrio del aroma de Amanda, permitió sin darse cuenta que yo entrara al vehículo. Una vez dentro, aquel nefasto ser, empezó a hablar sólo, a vilipendiar el nombre de aquella a la que yo tanto adoraba, y dejó escapar una ventosidad putrefacta. Aquello le valió mi primer zarpazo. Acojonado, gritó, detuvo el coche haciéndolo derrapar, mirando en los asientos del coche. El corazón me iba a mil pero estaba sediento. Sabía muy bien lo que iba a pasar y empezaba a disfrutar de aquel cortejo. No hice nada más, poco a poco mi presa se calmó lo justo para poder seguir conduciendo, creyendo que lo que había pasado era fruto de los rigores del alcohol, pero su cara estaba cada vez más hinchada y empezaba a sudar nervioso.
Al llegar a su casa, yo lo seguía sigilosamente escondido en mi disfraz de piel transparente, poseído por la mayor de las crueldades. Eric entró en el baño para ver el rojo azulado de su ojo izquierdo, temblando, en estado de shock. Mi entrada en escena fue brillante:
– ¿ Sabes que vas a morir esta noche? Le susurré al oído.
Su primer grito fue casi gutural. Instintivamente, protegió su espalda contra la pared blanca de porcelana mientras lanzaba desordenados puñetazos al aire. Su cara estaba descompuesta, dios, aquella expresión, lejos de amedrentarme no hizo más que acrecentar mi sed de sangre, su sangre. Mientras buscaba algo con qué defenderse le asesté el segundo golpe, justo en el lado opuesto de donde ya le había herido en el coche. De nuevo su grito, un salto hacía la puerta y la carrera hacia la puerta para pedir ayuda. En el momento en que me disponía a perseguirlo, encontré lo que Eric buscaba en el mueble del baño, una navaja de afeitar antigua.
Eric se peleaba con la cerradura de la puerta de entrada, nervioso, lloriqueando. El tercer zarpazo, este contra su cuerpo, lo lanzó contra el suelo provocando un temblor de la estructura de madera antigua de la casa. De un salto felino me abalancé contra él dejándolo inmóvil. Sus ojos sabiéndose cazado pero llenos de estupefacción me proporcionaron una sensación de placer y de venganza de tal nivel que conectó mi mente con conocimientos e instintos desconocidos para mi hasta aquel día. Una vez inmovilizado, intentando zafarse de mi cuerpo, le asesté tres navajazos, cuello, fémur y antebrazo. El olor de la sangre caliente que manaba de su cuerpo aún vivo, alimentaba mi sed. Su cuerpo poco a poco fue perdiendo fuerza, su semblante pasó de sorpresa a cansancio y de cansancio a la mirada vidriosa de la muerte. La linfa de su garganta lo hacía convulsionar por los esfuerzos de su cuerpo a deshacerse del plasma rojo acumulado en sus vía respiratorias. El aceite de la vida, ahora manaba de su cuello y de su boca. La presa lentamente perdía fuerza y lentamente dejé de presionar su cuerpo dejándolo libre para que se desvaneciera. En una de las últimas convulsiones volvió a recobrar la suficiente consciencia como para verse libre de mi peso e intentar huir. Qué placer, verme reflejado en sus ojos, apagar el reflejo de la última esperanza que tenía de escaparse. Murió abandonandose, reconociendo su último suspiro que me regaló y que sí sentí.
Aquella mañana, Amanda despertó sobresaltada por olor nauseabundo. Junto a su pelo, yo había dejado un presente, una caja envuelta con papel de regalo con una nota. ” No creo en la existencia de los ángeles, pero cada vez que te veo me pregunto si eso es verdad. Nadie más que yo te podrá tener”. Sorprendida por la misiva, abrió la caja y al comprobar su contenido lanzó un alarido que me dejo sordo. Lanzó la caja contra la pared dejando caer su contenido al suelo. La sangre aún manaba de la mano caliente con la que la había acariciado Eric.

The King of Shadows ( parte 1)

•febrero 2, 2012 • Dejar un comentario

¿ Por qué negarlo? He disfrutado. Creía que me iba a costar más cumplir con mi objetivo pero nunca había tenido tanta sensación de poder. Por fin le he sacado provecho a esta extraña enfermedad. Ha sido toda una vida de pruebas médicas, de ser una cobaya humana. Ahora entiendo todos estos años de sufrimiento y de no ser más que una sombra. ¿Cuántas veces he pasado desapercibido cuando lo que más deseaba era ser el centro de atención? ¿ Cuántos amigos y novias no pude tener por culpa de mi piel traslúcida y camaleónica? Es cierto que en algunos momentos, pasar desapercibido era como estar en el paraíso. Lo bueno de que nadie se fije en uno, es que tampoco los más canallas lo hacen. No he tenido que sufrir los rigores de una mala mirada, ni de la envidia, ni tener que pagar por ningún partido del Aston-Vila, ni por los conciertos de 2 many djs…
La manzana dulce y envenenada, Amanda. Jamás me ha visto, yo a ella sí, después de años de seguirla por todos los rincones, la conozco mejor que nadie. Todas sus pensamientos, sus temores, cada una de sus lágrimas, sus mechones olvidados, son retales de mi vida, con ella he vivido los momentos más intensos, los que yo no he tenido, todos los tengo guardados en el rincón mejor escondido de mi alma. Los lunares de su cuello, su piel pálida, las líneas de su cuerpo, su fragancia, sus ojos tornasolados, su pelo alborotado, magmático, su aliento caliente, sus labios rosados y jugosos, todo ha sido mío, todo.
El peor de los dolores, conocerla y ver en ella todo lo que la vida y el amor pueden ofrecer, no hay ningún ser que tenga su poder ni su belleza. El peor de los dolores, conocerla, tenerla a un soplo de mi respiración y no haberme reflejado jamás en su mirada, no haber sentido el latido de su corazón sobre mi pecho ni el bello de sus brazos erizándose alrededor de mi cuerpo, no haber escuchado jamás mi nombre en su voz de sirena.

The king of shadows ( parte 1)


Durante años he apartado a todos sus pretendientes. Mi mayor debilidad es también mi mayor ventaja, mi único poder. La invisibilidad me ha dejado jugar la baza de la sorpresa, de ser el fantasma que protegía a Amanda de los moscones que intentaban acercarse a sus mieles. Un golpe, un empujón, piernas rotas, nunca nada grave, pero suficiente como para apartarlos de ella. Sólo alguien puro de corazón que la ame como yo podrá acercársele. Es un pacto silencios que hice con ella.
Hace unas semanas, ocurrió lo que siempre había temido. Conoció a Eric. La luz de los ojos de Amanda se desbordó más allá de sus órbitas, se aceleró su respiración y su cuerpo se irguió mostrando el perfil de venus. Su cuerpo desprendía una luz, un calor casi luminiscente. Se había convertido en una leona en posición de guardia, dispuesta a saltar sobre su presa. Eric.

El ignorante y las bicis en Barcelona ( Parte 2: quién fuen el genio que diseñó el carril bici de Barcelona?)

•enero 31, 2012 • Dejar un comentario

Seguramente soy un ignorante, pero no lo entiendo. ¿ Quién fue el genio que diseñó el trazado del carril bici de Barcelona? Habría que buscarlo y colgarlo de algún palo bien alto para que vea el desastre que provocó.

Entiendo que lo de las bicis es algo nuevo y que para poder decir que la ciudad tiene cientos de kilómetros de carril bici en la prensa, sólo era cuestión de coger un cubo de pintura blanca y dedicarse a pintar de blanco las aceras de la ciudad. Pero no se trata de eso. Si quieren que la bicicleta vaya ganando protagonismo y que no sea una moda pasajera para paliar las resentidas economías familiares, tiene que tener una planificación. Si queremos una ciudad más ecológica, habría que dar más importancia a los carriles de bici, autobús y empezar a desviar el tráfico no residente del centro de la ciudad.
Lo que no se puede hacer es plantar un carril bici en la Diagonal, donde conviven, residentes y sus perros, los miles de oficinistas que trabajan en el barrio, las motos aparcadas en batería sobre la acera, las paradas de autobuses y sus usuarios que suben y bajan, y finalmente, los ciclistas que van y vienen sin respetar demasiadas normas. Alguien sobra. Pero ¿quién? Bien sabemos que el carácter mediterráneo no es demasiado dado a cumplir las normas básicas de otras latitudes. Partiendo de esa premisa, ¿a quién se le ocurre plantar el carril bici justo donde los pasajeros del autobús planta el primer pie al descender de este medio de transporte? Si no hay más accidentes es por que el dios Barcino no lo quiere, pero cada día hay algún suceso. Nadie puede estar contento con esta situación, pero dónde se sacó el título el gabinete o conjunto de personas que decidieron este trazado? Es un deporte de riesgo circular con tu bici por Gran Via o por el Passeig de Sant Joan y encontrate de morros con la boca del metro de Urgell ante ti. Son unos auténticos genios.

Otro asunto, la intermitencia del trazado. Hay pocos trayectos en los que puedes disfrutar del carril bici. En muchas ocasiones, vas pedaleando y de repente el carril desaparece. Ejemplos flagrantes son los de Gran Via en Universitat y Glòries, si me refiero a los recorridos que hago usualmente, pero hay otras zonas donde el carril ni existe. ¿ Qué hay de Horta, Nou Barris, Gràcia, les Corts? Yo soy vecino de l’Eixample pero en esos otros barrios hay muchos usuarios que se ven obligados a perseguir a los peatones por las aceras o a jugar al gato y el ratón con taxistas, transportistas, motoristas y turismos ávidos de hacerte pasar un mal rato . ¿A caso lo del carril bici es sólo una historia de maquillaje para que los guiris se lleven una idea diferente de la ciudad? Es muy plácido bajar por Marina hasta las torres gemelas, y pasear por el Front Marítim hasta la Barceloneta, atar la bici y tomar un vermouth; pero si tu bici es tu medio de transporte diario, llueve, nieve o haga un sol de justicia, y vives por ejemplo en el Passeig Maragall, tienes que luchar con el tráfico y las pendientes hasta llegar al Paseig de Sant Joan. ¿ Habéis intentado ir a Horta desde la Gran Via? Es acojonante.

Otro asunto, ¿ quién hace el pavimento de Barcelona? ¿ A caso tienen comisión con las casas de pneumáticos de bicis?. Agujeros, charcos, desconchones,… si por lo menos estuvieran en el estado en el que está el pavimento de la calzada, pero es que ni aún así.

Quizás me equivoque, ya digo que soy un ignorante. No he visto junto a ningún cartel del carril bici, otro que ponga, parking gratuito de taxis, o pasa sin mirar, peatón, que los de las bicis son muy ágiles y tienen muchos reflejos y pueden parar su bici como si nada. Tampoco he visto ningún cartel que ponga, Sr. transportista, aparca justo donde te salga de las bolas y putea al ciclista y si puedes no pongas ni el intermitente para girar.
SOCIEDAD en general: el CARRIL BICI ES PARA LAS BICIS!!! Si tienes que atravesarlo, piensa que quizás, solo quizás pueda venir una bicicleta circulando por él. Si bajas del taxi mira antes de abrir la puerta o puede que te lleves un viaje gratis. Taxista: si aparcas en carril bici, no te extrañe que algún ciclista por accidente te ralle el coche o te arranque el retrovisor de una patada. Que todo el mundo lo sepa, si una bicicleta circula por el carril bici, tiene PREFERENCIA DE PASO!
Pensad que la mayoría de los usuarios de bici en Barcelona están haciendo un favor a sistema de transporte y de circulación de Barcelona. Si todos los que usamos la bici cogiéramos el coche, la moto o el metro, íbamos a sufrir un colapso de primer nivel. Así que cada vez que veáis un ciclista por Barcelona, recordad que gracias a esa persona, vuestros hijos respiran un poco menos de contaminación. Recordad que gracias a ellos podéis aparcar un poco mejor. No somos el enemigo respetad nuestra preferencia y sobretodo intentar no atropellarnos, que duele.

 
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