Summertime

Es la hora de comer y hace mucho calor. No tengo ganas de comer, ni de salir a la calle. He estado casi una hora sin hablar, estirado en el sofá. Pensando. Pensando en todo y en nada, aburrido, frustrado por las circunstancias. Intentando averiguar qué he hecho mal y por qué me siento así.

He encendido el ordenador y he puesto música, Billie Hollyday Golden Greats.  Qué vida tan dura y difícil tuvo esta mujer de voz rasgada y melancólica. Las notas han llenado el piso que está en penumbra a causa de los porticones que están medio abiertos para que no se cuele más calor del que ya hace. Ahora hay una luz perfecta, de cine, si tuviera que grabar una escena dentro de un piso lo haría con esta luz en blanco y negro.  Escuchando a la musa negra de jazz, y con la imagen que acabo de describir sin detalles, he pensado en Woody Allen, su clarinete y “Manhatan”, una de sus películas.

“Manhatan”, hace poco que la volví a ver y fue como si la estuviera viendo de nuevo.  Qué gran película. Después de verla, medio drogado por el encanto del Film tuve un deseo enorme de poder escribir una historia  que pudiese llegar a conmover a alguien como las películas de Allen lo hacen conmigo; otra cosa que despertó en mi fue la voluntad de ir algún día a New York y visitar esos sitios que tantas veces me ha enseñado el cine.

Lo primero, pocos afortunados lo pueden conseguir. Hacer películas cuyos guiones te embarcan en un crucero de emociones, relaciones personales, desgranando cada una de las grandezas y vilezas de hombres y mujeres es una de las tareas más difíciles que hay.  Pocos autores pueden conseguir tenerte en vilo con su humor ácido, las emociones del amor, desamor, desengaños y  toda la ristra de complicaciones humanas sin mancharlas de humor fácil, acción, asesinatos, persecuciones y manos engarzadas. Ojalá yo tuviera esa capacidad y la supiera ejercer. Who knows?

Lo segundo, es algo más sencillo. Sólo hace falta dinero y tiempo. Si ambas condiciones coindicen en tiempo y lugar, es algo más sencillo.

Mi pareja, aburrida, se ha dado una ducha y se ha ido a dar un paseo. No la merezco, la verdad. En estos momentos de asilamiento a los que me someto para escribir, pensar o castigarme, ella se acerca y siempre se tiene que apartar. No la merezco. Ves a saber en qué piensa, debe de estar triste pero no lo puedo evitar. Si estoy “enmimismado”, cabizbajo, pensando en mis cosas me gusta estar a mi honda, sin que nadie me moleste, pero luego cuando veo que ella no es feliz en ese momento se me reblandece el corazón y siento una punzada de mala conciencia, imagino su cara triste y siento la necesidad de abrazarla y besarla. Lo hago pero el mal ya está hecho. Aunque necesito estos momentos para mi intentar escribir algo.

 

Summertime, en el altavoz del iPod desgranada por Billie. Ahora estoy solo y sigue haciendo calor.Qué calor!!! Qué le vamos a hacer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: